dilluns, 27 de gener de 2014

ABaC de Jordi Cruz, dos estrellas michelín que deberían ser tres?

A razón de toda la polémica causada el pasado mes de Noviembre por la no-otorgación de la tercera estrella michelin al Restaurante ABaC de Jordi Cruz, decidimos que esta vez, el regalo de cumple de mi hermano sería una cena allí. De este modo, podríamos valorar con nuestros propios morros, y bajo nuestra opinión si la merecen o todavía les queda tiempo de trabajo para conseguirla. Nuestra herramienta comparativa para valorar seria el recuerdo de la cena del pasado Setiembre en Sant Pau de Carme Ruscalleda (http://morroexquisito.blogspot.com.es/2013/09/sant-pau-de-sant-pol-de-mar-carme_23.html), que actualmente esta galardonado con 3 estrellas michelin.

ABaC se encuentra ubicado en la zona alta de Barcelona, en un inmueble fantástico en Avenida Tibidabo. Moderno, Lujoso, bien situado...la verdad es que este fantástico complejo Restaurante&Hotel lo tiene todo. Para acceder al restaurante tienes que bajar a la planta -1 y te encuentras casi en medio del comedor. Ascensor y bullicio, clara muestra de encontrarte en medio de una gran ciudad como es Barcelona. Ni rastro de la tranquilidad y del silencio majestuoso que nos encontramos en el comedor del Sant Pau. Y creo que esta diferencia, puede estar marcando el criterio del señor michelin que reparte las estrellas. La realidad es que el comedor del ABaC aunque moderno y elegante, carece de la finura y tranquilidad que tenía Sant Pau. Quizá la causa es porqué uno se encuentra en Barcelona y el otro en Sant Pol? Quizá también puede ser porque en el comedor de ABaC hay más mesas de las que debería si quisieran regalar esta tranquilidad al comensal? En fin, no es una crítica, simplemente una observación. Respecto al servicio y al sommelier, excelentes, un 10.

Y vamos a lo que estamos, la comida, que a modo de resumen, y en términos generales, fue excelente. Cocina creativa si, y mucho, pero sin perder los orígenes mediterráneos, "de la terra", sabores clásicos y elaborados de manera contemporánea. Un buen rato de relax, y una experiencia muy recomendable.

Para empezar el menú gran ABaC, un par de cocktails: Mojito helado de menta y lima, y Bloody Mary de mariscos. El Bloody Mary era en forma de nieve. Frío por el proceso de nieve al que estaba sometido, y acompañado por berberechos, navaja y anchoa. El mojito se tomaba en dos partes, la primera consistía en chupar el trozo de caña de azúcar de la izquierda de la imagen, sorberlo casi. Una delicia. La segunda parte, constaba de una gelatina de lima, con unos cortes de manzana, un jugo ácido y "on the top" helado de menta y lima, todo servido dentro de una cascara de lima. La sensación que dejaba no se puede describir mejor que con las palabras que justo dijo mi hermano al acabar de tomarlo: "Yo debería estar en el Caribe tomando miles de éstos todo el día".




El segundo de los entrantes fue sorprendente. Inicialmente nos presentaron un plato con una especie de granulado, y una ridícula bola de helado. De entrada se nos quedó cara de "me están tomando el pelo" (pensé: "esto cabe en media cucharilla de café"), pero el camarero, que nos vio las caras, nos informó que debajo del granulado había una mantequilla de foie, el componente principal del plato. El granulado era de maíz, y el helado era de mole. La mezcla entre los tres era muy interesante.


Después de estos 3 entrantes nos metíamos de cabeza en los 9 platos principales, por los que pasaríamos por todos lados, carne, pescado, clásico, contemporáneo, foie, trufa, thai, Palamós, pasta....en fin, de todo un poco, así que mejor vayamos uno por uno.

Gnoquis de parmesano con setas crudas, nueces, aceite de trufa y agua de hongos con citronela. Unos ñoquis que no eran ñoquis, con setas crudas que no parecían crudas...entramos en el juego del comer cosas que no parecen ser esas cosas. Los ñoquis eran esferas líquidas de parmesano, una bola que explosiona en la boca soltando su interior líquido que, en este caso, era con sabor a parmesano. Habíamos probado algo parecido en el 41º en misma forma y estilo, pero en sabor y color a aceituna verde. La ya archiconocida como oliva Bulli.  Este ñoqui resultó muy sorprendente también.


Los "calçots" confitados con romesco helado y carbón ahumado fueron brutales. Me encantó, por creatividad y barrida hacia casa plantando un manjar tan "de la terra" en su menú. El calçot espectacular, con un romesco helado muy curioso, y lo mejor, el carbón, una especie de pan tostado con un agradable sabor a quemado. Genial.


Posteriormente, "raviolli" de guisantes con panceta ibérica y caldo de langostinos thai. Plato oriental, muy especiado por el caldo y la verdura, pero con pinceladas locales: el guisante y sobretodo la panceta, que protagonizaba el plato con la envoltura de "raviolli" y los dos tendones de ternera que acompañaban. 


El steak tartar también era muy poco convencional. El bistec de tártar era ahumado y aliñado de un modo especial, la yema de huevo cocinada y casi imperceptible. "On the top" una crema de mostaza antigua deliciosa, y de base, crujiente de pan a la pimienta. En definitiva, un tártar distinto, probablemente el más distinto que hayamos probado nunca.


El siguiente plato es un clásico del Restaurante, su particular "Sopa de ceba". Otro guiño a la cocina local catalana. Para quienes hayan probado alguna vez la clásica "sopa de ceba" con su quesito fundido en un frío mes de Febrero, les voy a decir que no tiene nada que ver. Base de agua de cebollas, yema curada (cocida en frío), esferas líquidas de queso (distintas a las de los ñoquis) y trufa negra. Como un puzzle, coge un plato clásico, y conviértelo a piezas en uno nuevo. Bravo por este nuevo concepto de "sopa de ceba"!


Aquí va el que para nosotros fue el grave error del menú. No nos gustó. principalmente porque se cargan una de las materias primas que más nos gustan. Una gamba de Palamós exquisita, marcada en plancha y simplemente brutal por si sola, que, en este caso, se ve mezclada con una bola de pan de curry, dos crujientes de cerdo y un jugo de cabezas de gamba que a nuestro gusto era demasiado fuerte. El pan de curry excesivamente picante, y el crujiente de cerdo estaba rico, pero por si solo, no mojado en el jugo de cabezas de gamba. En fin, que para gustos, colores, pero este no nos gustó demasiado. De todos modos, materia prima buena buena!


Ahí va la pasta. Nos sorprendió que hubiese pasta en un menú degustación. Puede resultar, peligroso, por simple y vulgar, pero esta era estelar. La pasta hervida en un agua de calamar sabia a mar puro, y mezclada con las "espardenyes" (en castellano, "cohombros de mar" o "zamburiñas": marisco muy parecido a la navaja, aunque mas jugoso y tierno) confeccionaban un plato simple, sencillo y delicioso. Matricula de honor. 



Nos quedaba una de pescado y una de carne antes de entrar en los postres. El pescado, anguila plancha con coliflor. Acompañada de fake-anguila y coliflor. Entender "fake-anguila y coliflor" como esfera liquida de anguila y coliflor. Quizá sí, lo sabemos, exceso de esfera líquida en el menú, pero oye.... "si una cosa funciona, no la toques!". La realidad es que la anguila estaba justo en su punto de cocción: tierna y sabrosa, muy a pesar de parecer un pescado duro. 



Ya solo quedaba la ternera. Que consistía en 3 trozos, cocinados de manera distinta. El meloso que nos habíamos encontrado con el "raviolli" de guisantes, ternera de cocido y meloso de ternera. La 3 elaboradas fantásticamente, con su salsita rica rica y acompañada de ceps. Genial para acabar.

Entrábamos en el maravilloso mundo de los postres. Nos encantan los dulces, y más los de restaurantes como estos. Teníamos por delante 3 postres muy distintos.

El primero Yuzu, con miga de pan de yoghur y albahaca. El yuzu es una fruta japonesa ácida, a medio camino entre el limón y la mandarina. Pues de esta fruta nos enseñaron 3 facetas: en crema, en sorbete y al natural. Iba acompañada de una miga de pan de yoghur que ayudaba a neutralizar el ácido del yuzu. Primer postre excelente, fresco y ligero, como era de esperar. 




En segundo lugar, no podía faltar el chocolate. Base de pan de aire de chocolate con leche, con un "churro" de chocolate blanco dulceado de leche. Podemos describirlo mejor, pero no nombrarlo de otra manera. Choco blanco mezclado con dulce de leche. Bajo el aire de pan llevaba una mermelada que hacia que el postre no fuera nada empalagoso. Aunque parezca mentira, no lo era!


Y para terminar, antes de los "petit fours", el último postre. Un cupcake muy particular. De merengue, fresitas y rosas, del cual te comes hasta el papel, pero porque es comestible. Helado de rosas, con fresitas al natural y trocitos de pie con el merengue. Ni un "pero" a ninguno de los tres postres, fantásticos.


Aquí os dejamos imágenes de los petit fours. Variado, el particular "pa amb oli i xocolata" y el pintalabios ABaC.




Vino tomado: Planots 2008 (D.O. Priorat): 85 eur.


La conclusión es que fue una gran velada. ABaC es un restaurante muy recomendable para una ocasión especial, que mientras sigan así, año tras año van a seguir oyendo campanas de tercera estrella michelin. Por su cocina, su carta de vinos, su servicio y su ubicación. Mientras tanto, a seguir trabajando e innovando!

Restaurante ABaC:
Avinguda Tibidabo 1
08022 Barcelona
info@abacbarcelona.com
Tel. 933196600

Precio: 190€ por persona (vino incluído)


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dimarts, 21 de gener de 2014

Tanta Cocina Peruana

Este fin de semana nos llevamos una grata sorpresa. De lo que tenía que ser una comida de domingo en un peruano, se convirtió en el descubrimiento de un muy buen sitio, que para nosotros era desconocido y que Restalo.es lo coloca entre los 5 mejores de Barcelona en su sección "Cocinas del Mundo". A modo de resumen, un restaurante que calidad/precio es muy correcto, con una carta sencilla y acertada y un pisco sour que mmmmmm!

Tanta dispone de un local es muy grande, con un aire moderno. Una entrada por el bar, en el cual puedes tomarte un cebiche a modo de menú rápido, y ya al fondo, el Restaurant. Amplio, luminoso gracias al patio interior que tiene y muy confortable. El servicio excelente, aconsejándonos en la elección e invitándonos a pisco. De la carta, elígimos varios platos típicos, para probar un poco de todo. Sobretodo queríamos probar los clásicos peruanos y no nos decepcionaron. El único defecto los vinos, que ya sea porque era domingo o por cualquier otro motivo, solamente pudimos elegir entre un Chardonnay 2011 o un Chardonnay 2011, el mismo. Grave error. Pero se lo perdonamos, sobretodo por culpa de su cebiche y sus postres.

De entrada nos trajeron el pan de harina de patata que se comía solo y el cebiche clásico. Espectacular. Personalmente me quedé con mas ganas de probar algún otro cebiche. Estaba perfecto, como nos gusta. Ácido, sin que sobrepase por encima del pescado, que era corbina esta ocasión. Delicioso.



Posteriormente al cebiche tomamos un poquito de "perujapo". Peruano con aire japonés, o japonés con aire peruano. Muy interesante fusión. Primero tomamos el Tiradito japo, una especie de tataki de atún con leche de tigre de maracuyá. Nos encantó, pero poca cantidad respecto al resto de platos.



Los makis se me hicieron un poco raros. Anticuchero y cebichero. Ambos con interior de langostino, diferían el uno del otro por el "topping" y la salsa (que sustituía a la soja). El anticuchero destacaba por su salsa, con aroma al trozo de carne que posteriormente comentaremos. El cebichero, con corbina arriba nos supo mucho mejor. En ambos casos, viva la extravagancia del maki no habitual.


Los tequeños eran como unos rollitos de primavera, pero en lugar de primavera, íban rellenos de lomo saltado, nada del otro mundo. Quizá destacaba mas el hojaldre que el propio lomo, pero aún así un buen "starter" para acabar con el tapeo de primero. Ahora ya íbamos a por los platos principales.


El pez gallo entero nos recordó bastante al rodaballo frito de Espai Kru. Menudo piropo les acabo de echar, pero igual que he destacado algun defecto, también se tiene que ser objetivo para las virtudes. Pescado fresquísimo con un frito cero aceitoso, y una salsa chifera que ante la imposiblidad de saber de que estaba compuesta sólo puedo decir que estaba deliciosa.


Nos encontrabamos delante de uno de los clásico por antonomasia de la comida peruana, el Lomo Saltado. Un plato que puede resultar delicioso, o un zapato en la boca. Y en este segundo caso ya te pueden haber dado un buen vol de arroz para mezclarlo con la salsa y comer un poquito. El lomo es un producto que es peligroso, un exceso de cocción puede resultar durísimo, por lo contrario, un defecto tampoco es bueno. O acaso habéis visto alguna vez un sashimi de cerdo? En fin, dejémonos de broma. El lomo saltado de Tanta, excelente. Como era de esperar. El lomo en su punto justo, y las verduras y la salsa geniales. No hizo falta ni mezclar con arroz, aunque es muy recomendable hacerlo.


E aquí el plato que nos recomendó el servicio. Arrisegado y fuerte, sobretodo después de saber en que consiste. Carne de corazón a la parrilla. En paladar sabe a pincho moruno, pero tiene textura y dureza de entrecote. Un clásico que desconocía de la cocina peruana.


Nos metímos en los postres casi sin hambre, pero suerte que no los dejamos escapar. Pedímos queso helado y Lemon Pie. El primero no tenía secreto, helado de queso; pero la verdad es no era un helado graso y tenia algo muy característico. El Lemon Pie nos pareció brutal. Base de cookie cake, mousse de limon, sorbete de limón y merengue. Todo en capas. Excelente final.




Tanta Cocina Peruana
Còrsega 235, 08036, Barcelona
Telf. 93.667.43.72
reservas@tantabarcelona.com
tantabarcelona.com

Precio por persona: 35 euros.

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dissabte, 11 de gener de 2014

Especial Tenerife: Los abrigos, Ardela y viewpoints de la isla.

Hemos aprovechado las vacaciones invernales para realizar una visita a la isla de Tenerife y allí comer en dos restaurantes de mucho nivel (Nominados en 2012 al Premio Qué Bueno Canarias), Los Abrigos, en la localidad de su mismo nombre y en el restaurante Ardela, en Garachico. Por otro lado, y especial y extraordinario en el Blog, nos hemos dedicado a tomar aperitivos viendo atardeceres desde las mejores terrazas de la zona Norte de la isla que deben visitarse: Vista Paraíso y Sunset 129 (no por sus consumiciones).

La percepción que nos hemos llevado de la isla es que, a nivel gastronómico, ofrece una gran variedad de pescados (normalmente a la brasa), unos vinos blancos muy interesantes y sobretodo muchas papas arrugas con mojo! Directamente ligado a esto, cabe mencionar que los precios que hemos pagado por estas comidas son irrisorios. La principal conclusión que dichos manjares en Barcelona nos hubiese costado, mínimo, el doble.

Restaurante  Los Abrigos:

El secreto del restaurante los abrigos reside en la frescura de su pescado. La explicación de la frescura de su género se halla en la posesión del barco propio que tienen amarrado en frente del restaurante que sale a navegar todas las noches para servir el pescado de la tierra y fresco fresco. Nosotros tomamos Cherne, un pescado muy parecido al Abadejo que, junto a este, es muy típico de la zona.



Antes, un poquito de pica pica. Pulpo a la brasa, Navajas y Chipirón Frito. Tiramos de clásicos del pica pica, SÍ, pero lo dicho, materia prima fresca y excelente. Aunque sea un restaurante de pescado, no dejéis de probar las papas con mojo, un show!



El Cherne que nos sirvieron lo elegimos nosotros directamente de la "pescadería" y la pieza era brutal. Sabrosísimo, y servido con un aceite frito con ajitos a banda.



Postres totalmente caseros y deliciosos. Nosotros probamos el queso canario y la mousse de limón. Indicación a tener en cuenta: No les quedaba "Bienmesabe". Tenía pintón!

Precio por persona: 25 euros.

Los Abrigos
Calle La Marina, 3
38618 Los Abrigos - Tenerife

Restaurante Ardela:

Ardela es un restaurante situado a primera linea de mar de Garachico. Desde nuestra opinión, restaurante que en grandes capitales sería un "must". Espectacular comida, decoración de estrella michelín y brutales postres. Como podréis apreciar, nosotros compartimos unos cuantos platos a modo de tapeo, pero el restaurante es especialista en pescado, y tiene una extensa variedad de carnes. Restaurante de valor seguro!

Empezamos nuestra comida compartiendo un par de ensaladas. Brutales! Juntamente con los postres, lo mejor que tomamos, ya no por su calidad y gusto, sino por la extravagancia y lo poco comunes que son las dos ensaladas que tomamos. Ensalada de rúcula, queso manchego, tomate deshídratado, mozzarel·la y escalibada. Cada uno de los componentes por si solos eran deliciosos, pero al mezclarlos daban un sabor indescriptible al paladar. Por otro lado, la segunda ensalada fue de patata y guacamole de mojo. También excelente. A mi parecer, el mejor plato de la comida. No sabía fuerte, muy cremosa y el toque del queso disimulaba el sabor de la patata. Una especie de ensaladilla rusa en forma de lasagna, pero a la canaria.




Posteriormente a las ensaladas vinieron las tapitas fritas. Crujientes de berenjena con tomate confitado, Croquetas de manzana con almendra y quesito asado con mojo. Finiquitándolo con unos calamares a la romana y unas papas con mojo.




El queso y los calamares no tenían secreto, sabemos lo que son, pero tiene que estar bueno para que gusten, y los estaban.




 Lo que mas nos sorprendió fueron las croquetas de manzana con almendra. Ante el miedo de que supieran a dulce, la bechamel y la crema de almendra con la que estaba mezclada la manzana las hizo exquisitas.


Ya de postre, los imprescindibles del restaurante Ardela. Tienen 4 postres, y decidimos tomarlos los 4. Compartiéndolos claro. Mousse de mango, Crema de quesillo canario caramelizada, Platano crujiente con helado de galleta y Me muero por el chocolate!. Todos eran excelentes, pero vayamos uno por uno:

La crema de quesillo canario tenia un aire a una crema catalana pero menos líquida y mas espumosa. Sabor intenso y dulce.



El mousse de mango a nuestro parecer fue el mejor de los 4. Base de mousse de mango, gelatina de parchita y espuma de yoghur. Mucha calidad en este postre y muchos sabores. Una delicatessen.


El me muero por el chocolate!! era una bomba. Base de brownie de chocolate con bola de choco-caramel encima y al lado acompañando, espuma de chocolate blanco. Como no te guste el chocolate estás caput, pero sino es tu perdición.


El último era también otra bomba calórica. Consistía en tres pequeños milhojas fritos de plátano acompañado con una bola de helado de galleta que estaba espectacular. Encima y a modo ornamental, un gajo de naranja desidratada que podía comerse. Rico rico!


Y con los cafés, unas rocas volcánicas de chocolate. Mmmmm!


Toda esta comida la regamos con un par de botellas de Tajinaste 2013, un blanco del valle de la orotava (tenerife) muy afrutado.



Ardela
Avenida Tomé Cano, 4
38450 Garachico - Tenerife

Precio por persona: 17,5 euros.

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