divendres, 27 de setembre de 2013

Can Cisa - Bar Brutal. Max y Stefano Cipriani.

El pasado sábado 21 de setiembre fuimos a descubrir la nueva perla de los bares de tapas en Barcelona, Can Cisa – Bar Brutal. Tirando del “savoire faire” demostrado con el Xemei, los hermanos Cipriani, Max y Stefano, se han aventurado en el tapeo con el Bar Brutal. Ya de entrada, el servicio es muy Xemei, look desenfadado, servicio extrovertido y, como no, la carta en un pedazo de papel. Todo clavadito al italiano-veneciano de Poble Sec-Montjuïc.




Éramos 10 en la mesa, lo que nos complicaba un poco el ponernos de acuerdo para unas tapas, aunque nos generaba la posibilidad de probarlo casi todo. En mi caso las tapas que me llamaron mas la atención fueron el Foie, el tártar de buey, la burrata Mar, las alcachofas con mortadela, calamar plancha y el bocadillo de salchichas país.

El Foie era especial. Atípico, una especie de mouse con sabor a Foie que dejaba muy buen gusto en la boca, acabado con un toque de almendra laminada por encima, y acompañado con la clásica tostadita para untar.

También acompañado de tostada para untar venia el tártar de buey. Un clásico. Probablemente, el mas clásico de toda la carta. La carne deliciosa, acompañada con un toque de crema dulce de mostaza.

La alcachofa con mortadela también estaba buenísima. Una alcachofa que en la carta ponía que era “brasa”, pero que parecía confitada y avinagrada. Acompañada de una mortadela italiana excelente. Como notamos la influencia italiana de estos hermanos en esta tapa.

También con el afán de imponer un poco de estilo italiano a la carta, tienen la sección de burratas. 3 tipos, completamente distintas. Nosotros probamos la burrata mar, acompañada con huevas y salmón ahumado.  Excelente calidad del queso y en general del plato.

El calamar plancha con crema de calabaza es un plato que yo ya había tomado en Xemei, y tengo que decir que exquisito como siempre. Para alguno de mis acompañantes fue su mejor plato.

Ya por último compartimos el bocadillo de salchichas país. Una tapa que no es tapa. Queso, mostaza y la clásica salchicha país. Plato totalmente de bareto, pero para mi gusto, i seguramente para el de muchos, simplemente BRUTAL.

Ya acabando, solo comentar que los vinos todos son orgánicos. Sin añadidos ni compuestos químicos en viña. Especiales y económicos, al menos los 2 que probamos. La cuenta un placer que no llegó a 20 euros por cabeza y el único defectillo es que no tienen mas postres que fruta fresca. La Hoffman cae cerca para tomar un postrecillo...


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dilluns, 23 de setembre de 2013

Sant Pau de Sant Pol de Mar. Carme Ruscalleda.

El pasado miércoles 18 de setiembre fuimos de visita a Sant Pol de Mar a degustar el archiconocido Restaurante Sant Pau, de Carme Ruscalleda. Para quien no lo conozca, Carme Ruscalleda, pertenece al club de las 3 estrellas Michelin, que en España solo poseen Arzak, Berasategui y los hermanos Roca.

Nosotros fuimos directamente a por la cena, pero Sant Pol parece un pueblo muy Mediterráneo y muy propenso a realizar un paseo pre-cena para ir abriendo el estómago. Yo lo recomiendo, la cena será larga, apta para estómagos vacíos. De este modo, llegamos a Sant Pol, en coche y directos al restaurante. Te percatas rápidamente que has llegado ya que hay un aparcacoches en la puerta que te indica en que lado de la pared del parking abierto tienes que dejar el coche, todo muy familiar, muy catalán esto de dejar el coche en la era, arrimando a la pared para que el siguiente que llegue pueda aparcar también. Mucho estilo.

Una vez dentro, el local es maravilloso. Imagino que era una antigua casa típica del Maresme, en primera línea de mar y con metros y metros de casa por explorar. La transformación de casa a restaurante es exquisita, un comedor de ventanal enorme con vistas al jardín en tonos crema, vino y morados. No se porqué pero me pegan mucho con Carme Ruscalleda.





El servicio empezó ofreciéndonos una copa de cava, una edición especial realizada para el 20 aniversario del restaurante, el CR20 y un aperitivo compuesto de una croqueta de arroz y setas, un milhojas de crema de bacalao y como un creo que atún marinado.  Empezábamos bien. Ya para acabar el aperitivo, un salmorejo de melocotón y la típica “Coca de Verema” estilo Sant Pau. Una delicia. Íbamos a por lo bueno, los platos principales.

El bogavante con espuma de leche de tigre fue algo espectacular, a mi paladar, el mejor plato de la noche. Siento una gran admiración por esta crema de origen sudamericano y su aromo cítrico. Ligaba a la perfección con el bogavante.

El canelón de langostinos y verduras fue el plato mas “nouvelle cuisine” de la cena. La pasta del canelón era de agua de mar, dándo una imagen transparente para que pudieras observar el interior del canelón y un sabor muy marítimo.



Las colas de gambas sobre tostada de mar, la clara demostración de la gran calidad del restaurante. Gamba deliciosa, fresca y que solo con la vista ya apetecía comer.

Desconocíamos los lloritos, un pez típico de Baleares, que nos fueron servidos fritos, sobre una base de alcaparra, oliva y vermut. A mi no me entusiasmó especialmente, pero, cosa de gustos supongo.

                                           

De segundo nos dejaron a elegir entre Pluma Ibérica, Pato y un Rape. Yo personalmente me decanté por la carne, ya que habíamos estado tomando pescado toda la primera parte de la cena. La pluma ibérica excelente. Tierna, sabrosa…en fin, de esperar.

Pasábamos a los postres con una degustación del queso del mes de Setiembre. Un queso de leche de cabra que nos lo sirvieron de 3 modos distintos, solo, mezclado con mermelada y hiervas y con un milhojas y mermelada.



Luego nos sirvieron unos higos con licor de arroz, también deliciosos y una crema de cítricos con naranja crujiente.




Ya por último, el Chocolate. Una mezcla de diferentes texturas de chocolate, con frutas y peta-zetas, un clásico de Ruscalleda. Otro 10.



Los cafés y los mil petit-fours que nos sirvieron nos los tomamos en el jardín, súper acogedor y con vistas a la cocina. Casi no pudimos con todos los petit fours que nos sirvieron.


 


A mi humilde opinión, Carme Ruscalleda intenta realizar una cocina con producto típico mediterráneo que recuerdes por su gusto y sabor en el paladar. Se deja de ostias de "esferificaciones" y cosas mas modernas, para optar por cautivarnos desde la boca y la humildad. Dicha humildad queda plasmada cuando a mitad de la cena la ves pasearse por el comedor preguntando que tal la cena y comentando la jugada con las mesas. A mi, simplemente me encantó Sant Pau de Sant Pol.


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